De avergonzarme a liberarme: 10 aprendizajes del taller del goce con Luciana Peker

El fin de semana pasado asistí a un taller que me voló la cabeza. «Narraciones del goce» con Luciana Peker, la periodista argentina que escribió Putita golosa y que está redefiniendo cómo hablamos de feminismo, sexualidad y literatura. Fue en la Llibreria pròpia, de aquí, de Palma (Mallorca). Pero si quieres ya te cuento en otro post la magia que tiene ese lugar…

De avergonzarme a liberarme: 10 aprendizajes del taller del goce con Luciana Peker

Lo que pensé que iba a ser una charla sobre escritura terminó siendo una masterclass sobre el feminismo que se adelantó años a todo lo que ahora se ve en el mundo. Estas son las 10 revelaciones que me transformaron:

1. Los insultos pueden convertirse en banderas de orgullo

Luciana arrancó contando el origen de Putita golosa, su libro, y la historia es genial. Vio un tuit sobre una bandera de la hinchada de Rosario Central que decía «Puta golosa». Pero la frase no era un insulto random.

«Lo que le estaba diciendo el equipo de fútbol al rival era: como a vos te gusta que te penetren, sos golosa. Te voy a meter goles, que es meter gol, es penetrar. Entonces las mujeres, las personas trans, los gays a los que nos gusta ser penetrados, ser penetrables, somos personas golosas y por lo tanto perdedoras.»

Luciana decidió dar vuelta ese juego: «Hacer de eso un libro era intentar dar vuelta ese juego, pero darlo vuelta con el lenguaje que se usa para descalificar, no escandalizándonos del lenguaje, sino tomando parte del lenguaje.»

Como dijo al final del taller: «Ser golosa es un orgullo.»

2. El feminismo no es sinónimo de moralismo

Cuando terminó el libro, las grandes editoriales se lo rechazaron. Random House le escribió un e-mail diciéndole que no publicaban «textos obscenos». En 2017, España era «absolutamente moralista» mientras que Argentina y el sur generaban «una narrativa que conectaba muchísimo más con el goce, que era mucho menos moralista».

Luciana explicó: «Las feministas no somos sinónimo de santas, de monjas o de señoras que se escandalizan por una palabra subida de tono.»

3. El norte se apropió de la revolución del sur

Ni Una Menos arrancó en Argentina el 3 de junio de 2015, «se genera el gran movimiento que empezó con la cuarta ola feminista y con lo que nuevamente el norte vuelve a robar y denominar MeToo».

«Hoy hablamos de un fenómeno que en Estados Unidos empieza en el 2017 con grandes estrellas cinematográficas, cuando en Argentina y en el sur empiezan en las calles, en los movimientos masivos que repercute en Uruguay, en Perú, en Brasil.»

La huelga feminista «empieza el 19 de junio del 2016 después de un encuentro de mujeres con el asesinato de Lucía Pérez, y después viene la huelga feminista del 8 de marzo del 2017». En España «en el 2018 se hace la huelga feminista», pero «en tiempo récord han borrado esa genealogía tan reciente».

4. La migración te obliga a vaciarte

El taller reunió a más de 15 participantes, la mayoría argentinas viviendo en España que habían perdido algo en el camino. Los testimonios fueron devastadores.

Una comunicadora y actriz compartió: «El primer día que yo puse un pie acá nunca más me pude escribir. Jamás. Hace dos años y medio que no puedo escribir como yo siento que debería escribir.»

Otra participante confesó: «Me tuve que vaciar y meterme en el ámbito corporativo y meterme en hacer cosas que no me importan una mierda.»

Luciana reflexionó: «Yo creo que hay un proceso donde el norte acepta la migración pero en tanto y en cuanto te vacíes.»

Otra mujer comentó: «Nosotros en Argentina o en Latinoamérica somos muy gozadores, es algo muy natural y aquí hay que ser discreto hasta con el goce.»

5. Escribir sin esperar validación masculina es liberador

10 aprendizajes del taller del goce con Luciana Peker
Más libros que recomendaron en el taller del goce.

Y después llegó mi turno. Me presenté con mi nombre real y confesé que soy argentino, aunque tenga acento español porque me vine a España con 5 años. Siempre he tenido nostalgia por Argentina. Conté que he autopublicado 10 libros, pero que vivo dividido entre tres facetas:

  • La fantasía, conectada con Argentina, «el sentimiento, el arraigo, el echar de menos a mis abuelitos que fallecieron hace poco…».
  • El suspense y terror psicológico, «más comercial».
  • Y la romántica erótica sobre «relaciones liberales, poliamor, tríos», pero que «oculto a la gente que conozco».

«Me encantaría solo hacer una cosa, pero es que me sale así», les dije. «A veces necesito volcar el tema más sentimental, otras veces más el suspense y terror psicológico y otras veces el tema erótico romántico.»

Confesé que mi padre «criticaba que leyese según qué autores, como si no tuviese valor el leerlos, sin valorar que al menos leía, que era lo importante, lo que me llevó más tarde a abandonar las letras y la escritura y buscar refugio en el mundo audiovisual. «Un mundo muy frío para mí, muy vacío, que no me dejaba expresarme como quería».

Luciana fue directa: «Bienvenido a un lugar donde la validación masculina no va a existir. A los hombres, por supuesto, nunca los echamos, pero no vienen.»

Y después profundizó: «El gran problema de las que escribimos sobre amor y sexo es que no nos leen los varones. Pero cuando nos pudimos liberar de esa validación, empezó todo. Porque el problema es que, como te lo hizo saber tu santo padre, todo lo que lees es torpe, es tonto, no tiene valor. Y todo lo que no leyeron es lo que deberías haber escrito. Yo que vos dejaría de esperar esa aprobación, porque es una frustración permanente.»

Una de las participantes, agregó algo que me encantó: «Con todo eso que contaste, hay una energía ahí atrapada en vos. Es eso que está queriendo salir, que está buscando un lugar de escape, una fuga. El artista siempre busca esa escapatoria para su creatividad. Todos somos creadores, pero muchas veces la cultura nos va poniendo en un sitio donde le quepa mejor al sistema. Y lo que estamos buscando es justamente esa fuga.»

6. El derecho al goce es político

El punto clave: cuando empezó Ni Una Menos el 3 de junio de 2015, «empezamos a defender el derecho al goce de pibas que eran asesinadas en lo que llamábamos situación de goce». Chicas como Micaela García, Lucía Pérez, «que a lo mejor había querido ir a comprar un poco de marihuana, o sea, chicas que lo que querían era divertirse, era salir, era ir a bailar».

«Empezamos a defender el derecho al goce: pueden salir, pueden ir a bailar, pueden caminar por el espacio público. No hablamos en contra de la violación porque no nos gusta el sexo, sino porque nos gustaba el sexo.»

7. Hacemos todo «para nosotras»

«El gran problema de las que escribimos sobre amor y sexo es que no nos leen los varones», explicó Luciana. «Cuando nos pudimos liberar de esa validación empezó todo.»

Contó una imagen del Chaco: «No había nadie ni para mirarte, era, por qué estamos haciendo todo esto las chicas en teta la purpurina? No hay cámara, no hay nadie, no hay nadie en un balcón, no hay nadie en la vereda nada y era realmente bueno. Lo hacemos para nosotras.»

Después de las presentaciones, Luciana leyó algunas citas de escritoras que refuerzan este punto:

Marina Mariasch: «Es cierto, algunas noches podemos ser fáciles, no requerimos habilidades, esfuerzo, mucho trabajo, inteligencia especiales. No estamos nerviosas ni disconformes, no lo hacemos complicado. Quizás la palabra más apropiada sería libres, aunque fáciles también. Algunas noches, algunos días no acatamos límites.»

Camila Sosa Villada: «Te miraba y te miraba, pero estabas tan ocupado pensando en el capitalismo y el anticapitalismo que nunca notaste que muy cerca alguien hacía una pequeña revolución: quererte.»

María del Mar Ramón: «Hagamos lo que nos calienta, estudiemos nuestra propia excitación y busquemos replicar las situaciones y contextos en los que mejor se nos va a sentir placer. Indagar sobre las condiciones de nuestros deseos y las posibilidades de nuestros cuerpos es una práctica imprescindible para dar con lo que nos gusta.»

8. La literatura puede reescribirse desde el feminismo

Luciana explicó por qué Las aventuras de la China Iron de Gabriela Cabezón Cámara es revolucionario. El Martín Fierro es «el libro fundacional de la literatura argentina». «La China» era como le decían a la mujer del gaucho, «como la negrita, la morochita con raíces afro e indígenas».

10 aprendizajes del taller del goce con Luciana Peker
Algunos de los libros que recomendaron en el taller del goce.

«Es súper audaz que lo tome una escritora lesbiana para contar que esta China no era la sidekick. Era en realidad una chica que se apropiaron y que abusaron, que tenía 13 años.» Y lo escribió «contando la historia de amor entre la China y una inglesa» en gauchesco.

9. La escritura colectiva es más poderosa

Y llegó el momento de escribir. Luciana pidió que redactásemos «10 líneas sobre el goce. Pueden ser lo que quieran: si trajeron algo, lo pueden leer; si no se les ocurre nada, una lista. Por ejemplo: ir a la playa, tomarse un café, regar una planta… cualquier cosa.»

«La devolución no es solo sobre tu texto individual. A mí lo que me gusta es trabajar con los papeles en conjunto. Leyendo y haciendo devoluciones colectivas es como llegamos a ideas: desde cómo escribir un proyecto de libro hasta un flyer, desde cómo hablar hasta cómo pensar las cosas. En la devolución colectiva surgen muchísimas ideas.»

«La escritura es el lugar más fuerte de liberación de los últimos años. La capacidad de escribir tu propia historia, de que no te la escriban otros, de defenderte, es un escudo. Y juntarnos hace que la escritura colectiva sea muchísimo más poderosa.»

10. Existe una conspiración de amor infiltrándose

Como dijo una participante: «Hay una conspiración de amor infiltrándose

Las narraciones del goce no son solo literatura. Son una forma de vida, una manera de resistir, una conspiración de amor contra todo lo que nos quiere calladas y obedientes. O, matizo, callados y obedientes, también a algunos hombres.

Gracias a este taller he retomado este proyecto, el cual nunca abandoné, pero lo dejé en stand by porque mi mente es muy inquieta y necesitaba esa validación masculina de mi otro proyecto, en cuanto a terror y suspense. Pero eso no me sale del corazón. Y creo que debo hacer de una vez por todas aquello que es difícil, que es cuesta arriba, pero que me hace sentir orgulloso cuando lo muestro al mundo. Vamos, que me hace emocionar y dibujar una gran sonrisa en mi rostro.

Es la única manera.

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¡Hasta otra! Un placer.

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